“Las personas con discapacidad tienen dificultades para acceder a la mayoría de las páginas; por ejemplo, no disponen de la capacidad para visitar la página moviéndose sólo con el teclado, una característica que ayuda a las personas que no pueden mover el ratón. En la mayoría tampoco se puede cambiar el tamaño de la letra ni se identifican las imágenes con título, algo que es fundamental para el acceso de las personas invidentes a la información", afirma Mira en el Diario Médico.
TAW
El estudio ha analizado las páginas web utilizando el Test de Accesibilidad Web (TAW) que recoge las pautas propuestas por el World Wide Web Consortium para facilitar el acceso a la red a cualquier colectivo. Existen varias características que una página web debe cumplir para ser accesible: "Poseer una versión de sólo texto, muy útil para invidentes; que los elementos gráficos (animaciones, botones, símbolos) vayan acompañados de textos que les describan; que no haya información esencial transmitida por colores, porque existen usuarios que no los diferencian o que utilizan pantallas en blanco y negro... Es importante que una página esté a la última, pero hay que tener en cuenta a todos los usuarios”.
Otro aspecto que facilita la accesibilidad es la rapidez de descarga de la página. "Muchas veces, los diseños más atractivos van unidos a tiempos de descarga largos o a la imposibilidad de ser visualizados si no se tienen las últimas actualizaciones de los navegadores.


